miércoles, 27 de noviembre de 2019

DÍA NACIONAL DEL PROFESOR. POR MIS PECAS.









DÍA NACIONAL DEL PROFESOR. POR MIS PECAS.
(Artículo de opinión)






Los que me conocéis en persona sabéis cuántas pecas hay en mi cara, ¿no es cierto? De niña se me notaban aún más, porque mi piel era blanca y joven, naturalmente. Sí, yo tengo muchísimas pecas, ya me lo recordaban a diario el espejo y mucha más gente, sobre todo a lo largo de mi infancia y adolescencia.


Quien además me conoce más íntimamente sabe que he hecho unos cuantos cambios de colegio, instituto y universidad. Mi familia y yo vivíamos en un traslado continuo, y se partía el curso y cambiaba de pueblo, ciudad o provincia en navidades, en pleno febrero o cuando tocara. Para bien o para mal, así ha sido. A los 20 años me molesté en contar estos traslados, y hasta entonces sumaban 18.

Cuando alguien ahora me pregunta que si mi profesor o profesora de tal o cual curso era bueno o malo, sólo en algunos casos puedo responder, no porque no los recuerde, sino porque he tenido tantos y tan dispares que mi respuesta sería una pesadez.

Sin embargo, nunca olvidaré el nombre y los dos apellidos de un profesor que tuve en cierta ocasión, en cierto centro educativo. Coincidió con la época en la que mis pecas (y aquí vienen a cuento las pecas) parecían molestar u ofender a algunos chicos y chicas del lugar, porque me perseguían en manada insultándome un día sí y otro también hasta que llegaba a mi casa desde clase, o cuando me veían sola por la calle, saliendo al anochecido de entre las callejuelas mientras me tiraban piedrecitas y me cantaban un estribillo insultante que recuerdo perfectamente.  Aquello era pavor, en mayúsculas, sin paliativos.

Debo decir dos cosas en defensa de estos chicos y chicas: la primera es que a veces no me tiraban piedras, tenían ese detalle; la segunda, y esto lo digo de corazón, es que sé que esas personas hace mucho tiempo que no existen, es decir, supongo que los adultos en que se convirtieron no harían eso, lo doy por hecho, porque todos cambiamos, nadie somos quienes fuimos, y ahora no volveríamos a cometer tantos errores como cometimos. Los niños son niños. Siempre. 

Bien. Estando un día en la clase de este profesor del que recuerdo nombre y apellidos, se nos comunica una sorpresa: íbamos a ir a visitar otro centro educativo, a modo de pequeña excursión. El alborozo y los aplausos no se hicieron esperar, claro. “¡Qué bien, un día sin clase!”, “¡Hala, qué bueno!”, “¡Y habrá tías buenas!”, “¡Eh, tíos, seguro que ligamos!”…


El profesor también estaba contento y nos dejó regodearnos un rato con la buena nueva. En un momento dado uno de los chicos dijo con voz muy alta: “¡Eh, no os ilusionéis… ¿Os imagináis que lleguemos y todas las tías sean unas pecosas? Qué asco ¿no?!”.

Por supuesto que todos, y digo todos y todas, estallaron en carcajadas. Era esperable, eran chicos y era mi día a día. Lo que yo sentí no os lo voy a explicar, porque no voy a eso.
Voy a esto otro: el profesor, a quien el comentario había hecho estallar en risotadas, aplacó con sus manos el alboroto y dijo: “Hombre, esperemos que no, ya sería muy mala suerte…”, y siguió riendo, satisfecho por haber sido tan guay como sus alumnos.
Esto sí fue demoledor para mí. Era un adulto, era mi profesor, y el profesor era Dios. El aula había dejado de ser un refugio para mi batalla.

En fin, es sólo un ejemplo de cosas no buenas que he vivido con algún que otro docente que he tenido, pero no ha sido la tónica general, ni mucho menos. Por fortuna, por inmensa fortuna, también he tenido y conocido magníficos profesores.

¿Adónde quiero ir a parar con todo esto? A lo verdaderamente importante para mí: a que la docencia me parece la profesión más bella que existe.
Un profesor, un maestro, un educador, tiene tanto poder de influencia en el alumno, puede hacer tanto, pero tanto bien a esa personita que se está formando, que tiene el milagro en sus manos, a poco que se lo proponga, y eso es impagable.

Deseo que todos los docentes sean buenas personas, que no descuiden su propia educación y que tengan sensibilidad, paciencia, vocación y buena formación para enseñar, ayudar y servir de referente a sus alumnos.


Por cierto, que aquel profesor cuyo nombre tengo la educación de no decir, debió de pasar un mal rato el día en que rellenara los boletines finales de notas, porque yo estudiaba mucho, no le di opción, y tuvo que ponerme sobresaliente en todas las asignaturas. Por mis pecas.


Sonia Serna San Miguel
27 de noviembre de 2019

jueves, 3 de enero de 2019

PRISCILA ES FABULOSA (RELATO EN 50 PALABRAS)







PRISCILA ES FABULOSA
(Relato en 50 palabras)




"-Priscila, mi amor, eres extraordinaria, dulce, inteligente… Contigo soy feliz. Una vez más, ha sido maravilloso. Ojalá mi mujer fuera así. Deberías ser tú la que viviera como una reina, no ella.


Y Priscila asiente, mientras recoge los billetes que el cliente de los jueves le tira sobre la cama."




Sonia Serna San Miguel

martes, 13 de noviembre de 2018

A MIS HIJOS (MIS SONIADAS)

                                            






 A MIS HIJOS



""Es horrible revisar tu vida y ver que te habías resignado. Lo malo es que siempre creí que me quedaba más tiempo. Me sentía y, todavía ahora, me siento por dentro joven, como una chica que está empezando, con toda la vida por delante... pero no es así".

Estas frases pertenecen a la película "El amor tiene dos caras" (1996), y es la confesión que una madre (Lauren Bacall) le hace a su hija (Barbra Streisand, en el papel de protagonista) en el transcurso de una conversación que ambas mantienen sobre el amor y la vida.

Desde que vosotros, hijos míos, sois oficialmente adolescentes, desde que vuestros vuelos fuera del nido son cada vez más numerosos y más largos, me ronda la idea de dejaros por escrito dos o tres consejos infalibles, de esos que no existen, para evitaros sufrimientos y errores que, tristemente, no voy a poder evitar, porque equivocarse y sufrir forma parte de la esencia misma de la vida. Pero no quiero quedarme con las ganas.


Quisiera deciros, hijos míos, algo así como que siempre fui lista, astuta y decidida, y que gracias a ello puedo resumir en cuatro ideas los secretos, si no de la felicidad, sí al menos del no dolor, del no fracaso.
Pero no puedo. En absoluto. Es más, y siendo franca conmigo misma, si hace diez minutos acabo de cometer el enésimo error de mi vida, si apenas el otro día era yo quien tenía dieciocho años (sí, los tuve), si aún me sorprendo preguntándome qué quiero ser de mayor...¿Qué consejos os voy a dar, ni a vosotros ni a nadie, sobre una vida que no entiendo?

Sin embargo, acepto mi propio desafío.

Y lo primero que quiero daros, más que un consejo, es casi una orden. Prestad atención porque me interesa muchísimo que lo entendáis:

A mí no tenéis que complacerme. En nada. 
No tenéis que orientar vuestras vidas a complacerme a mí, ni a nadie, salvo a vosotros mismos, aunque esto suponga en ocasiones quedarse y sentirse solo. 
Seguro que coincidiremos, ya lo hacemos, en gustos o incluso en carácter, por supuesto, pero lo que queráis estudiar, la profesión que elijáis, las parejas que tengáis o dejéis de tener, los trenes que decidáis coger o dejar marchar, las elecciones más importantes, en definitiva... tienen que tener sentido en vuestro proyecto de vida, no en el mío o en el de cualquier otra persona. 
De mis propios sueños me encargo, o debería de haberme encargado, yo. Son cosa mía, sólo a mí me competen. No los confundáis con los vuestros. 
Fabricad vuestro propio destino, aunque esté en las antípodas del mío.
Confiad en vuestros criterios, en vuestra formación, sobre todo en la humana, en vuestros valores éticos y morales, a la hora de tomar decisiones. Yo sí confío en vosotros. Y cuando os equivoquéis, que ocurrirá, que no sea por haber tratado de complacer a personas para las que, probablemente, nunca habíais sido prioridad.

En lo segundo que quiero incidir es en la importancia de las amistades de las que os rodeéis.
Recuerdo a mi padre diciendo: "Hay que huir de las personas que te hacen perder tiempo, dinero y categoría, aunque el problema es identificarlas desde el principio".
Esto último es lo complicado, pero forma parte del aprendizaje.
Qué importantes, las amistades... 
Si frecuentáis gente vaga, acabaréis vagueando; si frecuentáis chismosos y alcahuetas, acabaréis alcahueteando; si frecuentáis personas dominantes, acabaréis dominados; si frecuentáis personas materialistas, acabaréis vacíos.
En cambio, si frecuentáis gente interesante, os haréis un bien impagable.
Que no os deslumbre la posición económica o la cuota de poder de nadie. No tienen por qué definir a la persona en términos positivos. El dinero sólo es dinero, y el poder suele ser una falacia, es más, a menudo las personas sólo tienen el poder que nosotros les concedemos. 
El valor de una persona siempre es la persona en sí misma, lo que sientes al estar junto a ella, en quién te conviertes con su compañía. 
Si alguien os menosprecia por vuestra posición social o económica, no digamos ya por cuestión de raza, sexo, ideología, aspecto personal..., recordad que el problema es de ese alguien, no vuestro. Que no os quite ni un ápice de serenidad y confianza en vosotros mismos.
En definitiva, id con personas apasionadas y apasionantes, cariñosas, educadas, buenas, íntegras y creativas, y cultivad ese tipo de amistades, no las descuidéis; son las que dan luz y merecen la pena. Y si alguna vez creéis que os han fallado, perdonad y olvidad, y cuanto antes, mejor.

Lo tercero que quiero subrayar es la importancia de saber decir "No". 
Es fundamental.
Si no queréis, si no podéis, si no os hace bien, si va contra vuestros principios... decid "No". Es mucho más importante ser íntegro y coherente con uno mismo que querer complacer siempre a los demás. Esto último es imposible y os hará desdichados.

Y como último consejo me remito al principio de esta carta. 

Haced lo que tengáis que hacer para ser felices, para construir vuestra propia historia, siempre con la honestidad y la integridad de la mano, excuso decirlo.
Bastantes zancadillas pone ya la vida, algunas insalvables, ya lo sabéis, como para que os limitéis a vosotros mismos con miedos y condicionantes irreales. Hay que atreverse, saltar, volar y transgredir. Intentad no quedaros con las ganas. No es nada fácil, pero ese es el camino.

No obstante todo lo anterior, tened en cuenta que esta retahíla de ideas no deja de ser mi experiencia más o menos sintetizada. Vosotros ya sacaréis vuestras propias conclusiones, y no tienen por qué coincidir con las mías.

Ojalá, hijos míos, en el futuro no tengáis que revisar vuestras vidas y reconocer con dolor que os habíais resignado, pudiéndolo haber evitado."



Sonia Serna San Miguel































miércoles, 31 de octubre de 2018

ETERNOS AMANTES (RELATO EN 50 PALABRAS)







ETERNOS AMANTES

"Ambos se aman desde que se conocieron. Cada día se adoran en silencio, se desean en silencio. Eternos amantes, sus manos quieren tocarse, sus cuerpos anhelan abrazarse, pero siempre está esa maldita distancia de por medio. Tal vez, si el guarda del museo adivinara su amor, acercaría estas dos estatuas…"


Sonia Serna San Miguel

martes, 2 de octubre de 2018

EL VALOR DEL CAFÉ DE MI MADRE (MIS SONIADAS)






EL VALOR DEL CAFÉ DE MI MADRE
(RELATO BREVE)

"Airada porque mi móvil no es tan rápido como quisiera, acepto el café que mi madre me ofrece. La observo. Sé que le duelen las caderas, los años, el no haber estudiado, el no haber viajado, su temprana viudedad, su incipiente demencia... Pero me trae el café, y me sonríe, y sus ojillos grises me piden que no me enfade, que agradezca. 
Y yo admiro su valor, y le doy un beso."


Sonia Serna San Miguel

viernes, 28 de septiembre de 2018

EL CAMPANARIO (MIS SONIADAS)






EL CAMPANARIO


"En mi barrio hay un campanario sin campana, 
mudo como una boca sin lengua, 
hueco como una cabeza sin ideas, como un pecho sin corazón,
frío como un hogar sin lumbre,
muerto como quien no sueña,
yermo como el campo sin semillas,
silencioso como una mañana de domingo, como una mañana de domingo sin campanas.
Sin campana. 
Así está este pequeño campanario,
vacío como un ojo sin mirada, 
abandonado como el amigo que no interesa, 
desnudo como las piedras que lo sostienen, 
asustado como alma a la intemperie,
triste como una cuna sin niño, desolado como un niño sin amor.
Y olvidado. 
Así me ha dicho que está, el campanario de mi barrio. 
Me lo ha dicho con la lengua que no tiene, con la campana que no le late, con la mirada azul y hueca de este día con sol.
En mi barrio hay un campanario sin campana, y me dice que se siente triste, solo, asustado, vacío y olvidado."



Sonia Serna San Miguel








martes, 25 de septiembre de 2018

LA FIEL AMIGA DE PETRA (RELATO EN 50 PALABRAS)







LA FIEL AMIGA DE PETRA
(RELATO EN 50 PALABRAS)

"Petra siempre espera impaciente la visita diaria de su fiel amiga. Ambas se sientan frente a frente, se observan emocionadas, conversan, ríen, lloran y gesticulan a la vez. 
La visita se acaba a la hora de cenar, cuando un enfermero del psiquiátrico retira a Petra del espejo para acompañarla al comedor."

Sonia Serna San Miguel